TEATRO | Crítica “Noche de Reyes”

La viveza de los cuerpos

Crítica «Noche de Reyes» de William Shakespere, Versión y Dirección por Richard Riveiro.

Escrita por Sofía Sartorio


 

 

 

Fotografías: Comedia Nacional

Cantando ágilmente entró el elenco al escenario, contando esta gran historia los cuerpos se movían de manera ligera y con mucho humor. Risas y más risas se desataron en los niños vestidos con sus túnicas y sus moñas escolares. El teatro Florencio Sánchez inundado de historia.

 

Seis cuerpos ágiles, jocosos y vivos de la Comedia Nacional inundaron de actuación, canto y música el teatro del Centro Cultural Florencio Sánchez con una energía particular. Se trata de la comedia romántica “Noche de Reyes” de William Shakespeare que, como afirma Richard Rivero, su director, se acerca “el mundo de Shakespere al mundo de la infancia”.

El gran desafío de esta obra resulta volver accesible una herencia textual, como es este clásico del teatro victoriano, al mundo de los niños y para eso la obra propone acercar el cuento de Shakespeare desde la música y el canto. El teatro se inunda de risas y llega el recurso que une esta historia con los cuerpos reales en escena: los muñecos. Un recurso tan simple pero tan pertinente para el momento, son ellos en ese momento los protagonistas de la obra, quienes introducirán a todos los niños y niñas que hay dentro de la sala a este gran universo histórico, lleno de rimas, de textos metafóricos y de palabras pícaras. Luego de este recurso animado, los actores encaran la historia con sus cuerpos vertiginosos para acompasarse con la energía de los niños que hay en el teatro y comenzaran a crear esta maravillosa historia.

Los enredos, los amoríos, las andanzas y las risas transcurren y se desarrollan en la Iliria, como lugar remoto de la obra. Es la música la encargada de reforzar todo tipo de acción corporal, enfatizar el texto, subrayar los momentos claves de la obra y crear paisajes imaginarios con sonidos, como son puertas, ventanas, cortinas y demás. Con una escenografía minimalista, pero muy bien lograda, se lleva a todos los espectadores a revivir esta fabulosa historia, pasando por el naufragio, los bosques y los palacios. Son ni más ni menos, que los mismos actores quienes ubicados en un rincón en el fondo del escenario tocan los instrumentos, logrando así que la música forme parte de la actuación de manera muy perspicaz.

Las escenas plantean una velocidad rápida, el texto vuela por las escenas, no solo los cuerpos son ágiles sino que el guión también. El conflicto y el desenlace de la obra, si bien ocurren un tanto apresurados, considerando la complejidad que tiene para el entendimiento de los niños, queda claro el planteamiento del conflicto. Claudia Rossi, María y Fernando Dianesi, Malvolio además de ser los personajes más jocosos y que más risas causan en los espectadores, son quienes mantuvieron mayor tiempo escénico y crearon una escena perfecta, donde se comprende en detalle  la trama de su vínculo.

 

Durante la obra nunca se pierde la poética, los recursos lingüísticos y los juegos con los límites del lenguaje que utiliza Shakespere en su origen, pero se adaptan a la actualidad. Quien mantiene todo este historicismo es el personaje de Roxana Blanco, Olivia, con su personaje de enredos y su guión cargado de perfectas traducciones. La obra logra una adaptación local, es decir un vínculo entre la historia original y el lugar donde se presenta, Montevideo. Viola, Jimena Pérez, luego de perder a su hermano Sebastián, Diego Árebalo, en el Naufragio, se hace pasar por Cesario un hombre que va a trabajar en el palacio de Orsino, Andrés Papaleo, quien está enamorado de Lady Olivia. Cesario es el mensajero entre ambos, pero todo se enreda cuando Olivia se enamora de él y a su vez él está enamorado de Orsino. Cesario es entonces una mujer vestida de hombre con un humor particular, adapta su personaje a la capital montevideana, ya que en uno de sus jocosos parlamentos hace referencia a que fue a la escuela de tiempo completo y pasó por varios talleres de teatro. Utilizando estos recursos la obra genera identidad en los niños que la están espectando y hace que cada vez se introduzcan más en ella. 

 

Durante el transcurso de la obra los niños  nunca dejan de participar, pero quien les da un real espacio para esto es Diego Areblao, con su personaje Sebastián, haciéndoles preguntas y chistes sin dejar su personaje de lado. 

Noche de Reyes resulta una muy buena adaptación de un clásico de Shakespere al público infantil en base a la época contemporánea. Presentando así cuerpos jocosos, llenos de vida que logran rápidamente insertar a todos los niños en una historia romántica, sin dejar de la lado la comedia.

 

 

 

 

 

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